En febrero de 2007, Brit Air, la filial de Air France, solicitó a Bombardier un pedido de 8 aviones CRJ 1000 y 8 opciones – entre las cuales 6 acaban de ser levantadas.
Entre mayo de 2010 y octubre de 2012, la entrega de los 14 CRJ 1000 (a razón de 1 aparato por semestre) permitirá a la compañía renovar progresivamente sus Fokker 100 y realizar economías de costos operacionales. En efecto, gracias a las prestaciones del nuevo avión, cada vuelo generará una economía de 18% de consumo de queroseno, o sea una disminución equivalente de las emisiones de CO2 y un impacto significativamente positivo en el medio ambiente.
Dicha inversión hará de Brit Air la compañía del lanzamiento del nuevo avión regional y permitirá la implantación rápida de las sinergias relativas a la operación de aparatos homogéneos, modernos y respetuosos del medio ambiente.


